“Los Programas de Religión y Don Richard”. Un paso hacia el mañana.

Yo soy un producto de la educación pública costarricense ( afortunadamente el Grupo Discovery y la voraz pasión por la lectura que me inculcó mi abuela me salvaron la tanda) cuando cursé en el Colegio Napoleón Quesada tuve el honor de recibir las clases de religión con el Profesor Ricardo Blanco en aquel entonces yo no sabía quién era, para nosotros solo era Don Richard, con el tiempo descubrí que mi viejo profe era el historiador católico más destacado del país, lo que siempre me pareció muy cómico pues era un ateo confeso; Don Richard curso en el Seminario Mayor y estuvo a punto de ordenarse sacerdote hasta que colgó la futura sotana y se fue, nos contaba Don Richard que cuando Monseñor Sanabria le ofreció dar clases de religión él le repuso en seco: “Monseñor…  ¿Cómo voy yo a dar clases de religión si no creo en nada de esto?” según la historia de Don Richard Monseñor Sanabria se rió y le respondió: “Ricardo, no le estoy diciendo que de clases de catecismo; véalo como un curso de Historia del Cristianismo” el argumento convenció a Don Richard, para fortuna de todos nosotros, y este aceptó dando como resultado al profesor del que más recuerdos y enseñanzas tengo, ese “profe ateo” me enseñó sobre el cristianismo más que nadie en mi vida y sus clases eran tan amenas que en 9° años cuando por cuestiones de horario nos dijeron que no nos darían religión, todo mi grupo redactó y firmó una carta a la dirección EXIGIENDO que se nos diera Religión.

Dios quisiera que las palabras de Monseñor Sanabria para Don Richard fueran así en todos los colegios y escuelas del país, Don Richard nos abrió los ojos, nos incitó a estudiar y conocer antes de creer ciegamente en algo, no solo nos enseñó de catolicismo, sino de la historia de los movimientos protestantes y la evolución de la “antigua iglesia” cuando eso a lo que hoy llamamos “cristianismo no tomaba forma concreta aun, Lutero, Calvin y demás desfilaron por nuestras clases y no solo ellos, Mahoma, Buda, Krhisna y hasta Ahura Mazda también nos fueron presentados, o sea, mandó al carajo el programa oficial y se dedicó a enseñarnos, no conocí a nadie reprobado en su clase y los que quisimos aprendimos muchísimo de él; ruego a mi Dios que mis hijos tengan un profesor de religión como Don Richard.

De Don Richard aprendí que el cristianismo no apareció por arte de magia formado como tal, que la Biblia cristiana fue escrita compilada por hombres y no escrita de una por inspiración divina, que si el Jesús del Siglo I viera hoy la religión que fundó probablemente no la reconocería , y que en realidad no importa si Jesús ascendió a los cielos en cuerpo y alma o si sus restos descansan en alguna tumba perdida porque lo importante fue lo que enseñó en vida y no lo que pasó después de su muerte y quizás lo más valioso que Don Richard me enseñó fue que cuando encontrara a alguien de otra fe (cristiana o no) no debía jamás descriminarlo o hacerlo a un lado, sino interrogarlo sobre sus creencias y aprender todo cuanto pudiera de él y sus religión, porque Dios está en todos los hombres, no en una iglesia y mucho menos en los labios de un predicador (no tienen idea de cuánto he aprendido sobre el cristianismo conversando con hermanos Judíos), sin embargo y a pesar de todo lo aprendido, que a muchos padres de familia seguramente les parecería aterrador, soy orgullosamente un católico-cristiano.

Las reformas que el MEP está efectuando en los programas de Educación religiosa me hacen soñar con algo mas que el “Curso de Historia del Cristianismo” que Monseñor Sanabria propuso a Don Richard y soñar con un “Curso de Religión (en serio)” pues “religión” no es solo el cristianismo y que fuera materia obligatoria (como la tolerancia religiosa debería serlo también), sin embargo soy realista, los grupos religiosos no lo permitirían (aun cuando hoy inocentemente aplaudan la disposición de la Sala IV), en un artículo publicado en mi blog personal llamado: “Scientiafobia” Dentro de la Mente del Fanático  toco sobre esta palabra extraña que yo inventé para definir la “Fobia al Conocimiento”, que es sufrida por muchos que no permitirían que sus hijos aprendan nada que se aparte de su fe y creencias (ya lo vimos en el caso de las Guías de Educación Sexual), pero es un primer paso que nos llevará a un futuro, al menos esa es mi esperanza.

 

Y en cuanto a mi viejo y querido profesor Don Richard, sus alumnos siempre lo recordaremos con mucho cariño y gratitud, espero que Dios lo tenga en la gloria, aunque nunca haya creído en Él.

Saludos y Bendiciones.

Ricardo Segura Blanco (Don Richard)

Jorge Jefferson

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