“Sociedades que tienen armas, son sociedades peligrosas”

Estuvieron presentes la Viceministra de Salud, Sissy Castillo, Marcela Chacón, Viceministra de Gobernación, Francisco Segura, Director OIJ y el Viceministro de Paz, Maz Loría

De acuerdo al Viceministro de Paz, Max Loría, datos del 2012 muestran que en Costa Rica, hay más de 211 mil armas inscritas. Y entre el 2005-2011 aumentó en un 43% el uso de armas de fuego en delitos.

Estas cifras y otras preocupaciones quedaron plasmadas en el documento “Informe de Armas de Fuego y Violencia en Costa Rica”, elaborado por el Observatorio de la Violencia, del Ministerio de Justicia y Paz, que se presentó esta mañana.

El documento describe el problema de las armas de fuego en nuestro país y pretende como objetivo, plantear “esta situación como una de las principales causas asociadas al crecimiento de la criminalidad, sobre todo la más violenta, en el país”.

Según Loría, “si tenemos un arma con la idea de defendernos lo más probable es que terminemos siendo víctimas de la propia arma”, esto lejos de ser un elemento de seguridad contribuye a que “sociedades que tienen armas, son sociedades peligrosas”

Y es que según estudios, se ha podido concluir que la posesión de armas de fuego aumenta en 2.7 veces el riesgo de muerte para los integrantes del hogar.

Otro dato que produce preocupación, es que según la Dirección General de Armamento, el 55% de las armas decomisadas en delitos son legales e inscritas, lo que significa que no solamente nos debemos preocupar del mercado negro de armas de fuego.

Para Randall Arias de la Fundación para la Paz y la Democracia (Funpadem), los niveles de violencia el país están relacionados con la guerra contra las drogas en la región y al contemplar la estrategia de seguridad regional se sigue dando prioridad a armar a nuestros países.

El Informe tiene como recomendaciones:

  1. Lograr un acuerdo nacional para la reforma a la Ley de Armas y Explosivos. La legislación en esta materia debería ser más restrictiva.
  2. Buscar las formas de eliminar las armas de fuego de espacios públicos como centros educativos, lugares de recreación y especialmente lugares donde se expenda licor.
  3. Promover campañas de sensibilización para que las personas conozcan realmente los riegos y peligros asociados a la tenencia y portación de armas de fuego.