Una para los aperturistas: el Tribunal Contencioso Administrativo da luz verde para la construcción del nuevo Puerto de Moín

En notas recientes (ver AQUI) hemos argumentado que las diferencias ideológicas principales de nuestro entorno político se centran en lo que llamamos el aperturismo y el neoestatismo. El primero ha sido tema político dominante en las recientes administraciones del PLN; el segundo constituye la principal bandera de lucha del PAC (aparte de la cuestionada ética de las galletas, que mira lo chico e ignora grande). Otras agrupaciones políticas son ideológicamente ambiguas, mientras el ML mira con disgusto mercados que, en apertura, siguen pautas regulatorias estatales claramente definidas. Las experiencias anteriores de apertura han sido exitosas, en la medida que instituciones como la banca nacional o el INS, siguen siendo dominantes y, en materia de telefonía móvil, se acabaron las largas y ofensivas colas para adquirir un celular. Hay además evidentes beneficios económicos y sociales para las mayorías, como veremos luego.

El país, en la perspectiva aperturista, recibe hoy una importante noticia. El Tribunal Contencioso Administrativo rechazó ayer dos demandas en contra de la concesión de un nuevo puerto para portacontenedores en Moín, Limón (el Puerto de Moín). Se declararon sin lugar en todos sus extremos los alegatos planteados por el sindicato de trabajadores portuarios (SINTRAJAP) y la Cámara Nacional de Bananeros.

En relación con las posiciones ideológicas, muy pocos creerán que Japdeva, bajo el modelo de administración actual, podría construir y administrar un puerto de las características del nuevo Puerto de Moín. Actualmente las jerarquían han reconocido que arrastran un exceso de personal del 35% de su planilla, un déficit financiero importante y no tiene capacidad para trasladar recursos para el desarrollo de la zona Caribe. En América Latina y el Caribe, el país solo supera a Haití en materia portuaria. La paralización portuaria, para reclamar derechos laborales, que son parte del problema, ha sido recurrente e implica un costo importante para la economía nacional.

¿Cuáles son los beneficios que tendrá el nuevo Puerto de Moín para el país y para los limonenses? Lo principal es que el país mejorará su capacidad competitiva; tendrá un puerto a la altura de los mejores de la región; e impulsará el crecimiento económico, lo que se traducirá en mejores oportunidades y más empleo e ingresos para las mayorías.

La construcción del Puerto de Moín implica una inversión de un billón de dólares (correcto: $1000 millones) focalizados en la provincia de Limón, hoy una de las más empobrecidas del país. Si nos orientamos por los resultados del nuevo puerto de Caldera, los limonenses que tienen disposición para un trabajo serio y productivo, tendrán la mejor oportunidad de su vida: constituirse en empresarios que venden servicios al nuevo puerto. Por supuesto, APM, encargada de la administración del puerto, tendrá además una creciente demanda de trabajadores en campos tan variados como mantenimiento, ingeniería, sistemas, administración, etc. También traerá una variedad de expertos que requerirán servicios y consumo de bienes producidos en la región. Nuestro Caribe, posiblemente con la mayor belleza del país, recibirá una fuerte inyección de turistas. Pero veamos, en resumen otros beneficios importantes para la región Caribe y el país:

  • La inversión estimada roza el billón de dólares, aunque, como ocurre siempre, seguro será mayor.
  • La construcción y administración se hace bajo la modalidad de Concesión de Obra Pública. Es decir, el Estado será el propietario formal y recuperará su administración después de un determinado período.
  • La empresa generará importantes transferencias para Limón e impuestos sustanciales para el Gobierno.
  • Podrá atender barcos post-panamax de 8000 TEU. Hoy sólo se pueden atender una capacidad máxima de 2500 TEU.
  • El patio de contenedores será de 79 hectáreas (más grande que la Sabana).
  • El nuevo puerto representará un sustancial volumen de negocios, de consecuencias positivas para la actividad comercial y económica de la Región.

El neoestatismo, con una retórica cuestionable, se refiere a estos procesos de apertura como una entrega del patrimonio al capital extranjero, en la misma medida que consiente privilegios que nos cuesta, en ineficiencia, miles de millones de dólares que se le niegan a las mayorías en términos de servicios de calidad, brindados en forma oportuna. Lo que ocurre es todo lo contrario: nuestro Estado, sin competencia técnica y capacidad financiera, acude a una empresa holandesa, que sí las tiene, para que construya el puerto, recupere su inversión, y eventualmente lo devuelva al Estado. Y, mientras la inversión se ejecuta, se abren grandes oportunidades económicas para la zona Caribe y de empleo/ingresos para sus habitantes. La opción neoestatista sería prescindir de esta obra, negar los beneficios a los limonenses y, si algún proceso de mejora portuaria se llevara a cabo, por experiencia sabemos que nos podría tomar unas 5 décadas, tal vez más.