Cor-ticos

Se destacan tres temas asociados de nuestra vida política. El primero se refiere a nuestro rechazo a la política, que puede implicar un rechazo a nuestra democracia; el segundo al trasfondo ético de la inasistencia al Congreso de la APSE y; el tercero, a la ampliación de la cobertura de la generación eléctrica y su relación con las dos posiciones más importantes de nuestra vida en globalización: ‘aperturismo’ y ‘neoestatismo’.

Políticos: su popularidad en caída libre¿Quiénes están en la picota: los políticos, nuestra democracia o la cultura del costarricense? El político es el que se dedica a la gestión de la política pública, con el fin de lograr el mayor beneficio posible para la población. Es el ingrediente principal sin el cual la democracia no funciona ¿Estamos entonces contra nuestra democracia? La respuesta puede ser un sí y un no. Un ‘sí’ porque no se puede cuestionar al político sin trasladar esa crítica a la democracia; y un ‘no’ porque el rechazo puede ser específico y dirigido a ciertos aspectos de la política. Sin embargo, a juzgar por el fuerte sentimiento ‘anti’ que domina el entorno nacional, sí parece haber un error de generalización que invita a la prudencia. La cuestión es si nuestra cultura es culpable de focalizar un punto de crítica, formar en torno a ella un juicio de valor y luego aplicarlo en forma indiscriminada a otras situaciones. Por tanto, parece conveniente, tanto en lo personal como social, considerar con prudencia las tres cuestiones: políticos, democracia y nosotros. Si aceptamos que tenemos una saludable democracia – como se desprende de la valorización de órganos independientes y de los muchos extranjeros que residen e invierten por la solidez de nuestra institucionalidad –  deberíamos de evitar las generaciones y focalizar nuestras energías en resolver sus principales debilidades.

MEP exige a APSE certificar asistencia a congreso. Se sabe que varios miles de profesores no asisten al trabajo y una pequeña fracción se presenta al congreso anual de profesores de segunda enseñanza, por lo cual el MEP quiere que la asistencia se certifique. Si la actividad es oficial, la no asistencia constituye un acto de deshonestidad, primero, porque no debería aceptar un salario por un trabajo que no hecho; y, segundo, por engaño que ese comportamiento conlleva ¡Bien por el MEP! Su posición es crítica para nuestra sociedad. En el mundo actual el padre y la madre, por necesidad, consumen su tiempo en responsabilidades laborales, en un congestionado y lento transporte urbano, y compromisos propios de la vida en sociedad. Nuestra juventud pasa la mayor parte de su tiempo con sus profesores. Son estos, con su ética y valores, los que tienen una mayor influencia en la formación de nuestra juventud y futuros ciudadanos. Son, en considerable medida, lo que son sus profesores.

Aperturas vs neoestatismo. La prensa cubre dos noticias relacionadas: 1) Colombia define, entre sus objetivos relativos al TLC con Costa Rica, que ningún producto industrial queda fuera del Tratado. Para Colombia esta es una política importante en todos sus TLCs. Ello implica forzar a su industria a que se eleve al nivel de sus competidores; y 2) el Ejecutivo convoca con carácter prioritario el plan para abrir la generación eléctrica al sector privado, elevando su participación de un 15% a un 25%. El efecto es que las organizaciones que hoy operan en situación de cuasi-monopolio, tendrán que ser más eficientes para competir con el sector privado.

Ambos proyectos constituyen parte esencial del proceso de modernización que el país viene experimentando en décadas recientes. Y de los acuerdos y desacuerdos ideológicos que la democracia debe encarar. El primero (con EE UU) produjo una parálisis parcial del país por más de un año, pero luego los TLCs han proliferado sin perturbaciones sociales. El comercio exterior y la producción en zona franca se han constituido en el impulso principal del empleo e ingresos. Las condiciones de monopolio han dado lugar a mercados abiertos, con regulación estatal. ‘Aperturismo’ y ‘neoestatismo’ son conceptos contrapuestos. El primero busca generar más competencia y con ello reducir el costo de la ineficiencia estatal, asociada con privilegios laborales contrarios al principio de equidad, para trasladarle más beneficios a todos los costarricenses. Ha producido áreas de actividad comercial más dinámicas e instituciones públicas que siguen siendo poderosas, como la banca nacional. El segundo constituye el elemento principal de la crisis fiscal y el obstáculo mayor al desarrollo solidario que todos queremos, en parte por el despilfarro enorme que se contabiliza en los miles de millones de dólares por año, y en parte por los procesos que impiden la ejecución expedita de cualquier proyecto público.