Cor-ticos… y poli-ticos

¿Costa Rica, un país modelo? Tal vez no. Pero sí un país particularmente bello, con líderes y una democracia que nos ha dado mucho y cuyos indicadores de desarrollo son ampliamente reconocidos por órganos internacionales independientes. Tenemos indicadores de desarrollo que se los desearan muchos países con más recursos que nosotros ¿Se nos cae el país a pedazos? De ninguna manera, pero sí tenemos problemas serios que debemos encarar. El principal: un Estado que se nos lleva casi la mitad del PIB, que es oneroso y brutalmente improductivo. La ineficiencia nos cuesta varios miles de millones de dólares por año, suficiente para resolver el problema fiscal y atender los problemas de nuestro desarrollo con recursos propios.

¿Política: el principal villano y responsable de nuestros problemas? Hay malos políticos y políticos sinvergüenzas. También hay funcionarios públicos que usan su posición para su propio enriquecimiento y civiles que hacen yunta con ellos. Pero si la política fuera totalmente corrupta, también lo sería nuestra democracia. Y no lo es. Los costarricenses deberíamos estar agradecidos con nosotros mismos y con los políticos que han contribuido a construirla. Que un 51% de los costarricenses se sientan desafiliados de la política es una verdadera desgracia. Debemos recuperar esa población indignada e incorporarla a la política. Si la gente honesta, comprometida con nuestra democracia se nos va, los vivillos van a tomar sus puestos para beneficio personal, no del país. Esa es la decisión que encaran los desafiliados, que hoy son mayoría. Quienes nos definimos como afiliados, comprometidos con el país, tenemos la responsabilidad de persuadir a los desafiliados para que regresen a la política sana. Los necesitamos. El país lo necesita.

Entorno político electoral: ¿Cuáles son sus matices más notables?

Johnny Araya (JAM): comanda las tendencias del PLN, a la cabeza de las encuestas y está en campaña, aunque no lo reconozca. Lo hace con una presencia constante en los medios desde su posición de Alcalde, con goce de sueldo. Pelea por no perder esta posición, legal, al oponerse a la anticipación del proceso de selección del candidato de su Partido.

José María Figueres (JMF): igual que JAM, se encuentra en lo que parece ser claramente campaña política, alegando proteger al Gobierno en interés de todos. Sin embargo, alega que no tiene rumbo, capacidad de decisión y mantiene la carreta del desarrollo “trabada”. El, con ayuda de un grupo de colaboradores, lanza un proyecto país, que es en realidad un espacio abierto para llenarlo con propuestas que vienen de distintos sectores. Toda idea constructiva debería interesarnos y la de JMF tiene ese carácter. Sin embargo, todos esperábamos algo más. Ese abanico abierto, en el que todos pongamos el granito de arena, podría representar pérdida de oportunidad de cambio, una vía costosa y un riesgo de coherencia, porque la suma de muchas ideas no garantiza la solidez de la propuesta.

Rodrigo Arias Sánchez (RAS) es el único de los que está en campaña que lo reconoce sin tapujos. Ha presentado su visión país, en varias oportunidades, con 6 ejes de acción (JMF nos propone 4). Reconoce que hoy las encuestas favorecen a JAM, pero cree que es el efecto de exposición mediática que la Alcaldía le facilita y que pronto lo superará. Considera que la crisis de gobernabilidad es su gran prioridad y se enfoca en ella con propuestas elaboradas por un conjunto de expertos, que a su debido tiempo entrarán al filtro civil y político (método inverso al de JMF). Ofrece la experiencia de dos Gobiernos, en los que tuvo participación activa y que le trajo a Centro América paz y a nuestro país prosperidad y mucha protección social, en la peor crisis económica que ha experimentado el mundo desde 1929.

Otros en la línea progresista: dos candidatos adicionales trabajan con distintos planteamiento. Antonio Alvarez Desanti, a través de un programa televisivo y Fernando Berrocal mediante una campaña silenciosa pero activa para construir fortalezas. Las encuestas no le dan muchas posibilidades.

Los candidatos del PAC. Por más que su dirigencia trate de insinuar lo contrario, es claro que se encuentra en un período de reacomodo. El Partido creció a partir de un conflicto innecesario, producto de la indecisión del Presidente Pacheco: el TLC con EE UU. La polarización que se creó, artificial, si la vemos a la luz de tantos otros TLC hoy aprobados, catapultó al PAC y casi gana las elecciones. Hoy las encuestas  asignan preferencias electorales de sólo un 8% de los que reconocen que irán a las urnas. Los precandidatos son frágiles en las encuestas y la figura de su fundador sigue siendo la más prominente. El Chavismo, término empleado dentro del propio partido para identificar una corriente de extrema izquierda, se encuentra en control, mientras que la línea más democrática de los fundadores intenta recuperarlo (recordemos que fueron los chavistas quienes quisieron detener la decisión soberana del referendo e impidieron que la mayoría legislativa votara el plan fiscal). Hay varios precandidatos, pero la realidad es que Ottón Solís es la única figura que tiene la fuerza para competir en una contienda nacional.

¿Qué distingue el progresismo del PLN y del PAC? Dos adjetivos pueden dominar las diferencias: aperturismo y neoestatismo. El primero busca liberar espacios para aumentar la producción (empleo/ingresos); favorecer al consumidor que somos todos; y presionar a las instituciones públicas a mejorar su eficiencia, cambiando las condiciones de monopolio por mercados controlados. El segundo dice proteger el patrimonio nacional frente al interés del capital externo e interno. Esta posición parece ignorar cómo el modelo estatista nos lleva a pérdidas enormes de recursos (miles de millones de dólares: el costo anual de la ineficiencia, que lo sufragan los sectores más vulnerables). Además, ignora la experiencia exitosa de la apertura en el caso de la banca nacional, del INS y de las telecomunicaciones, que hace poco producían grandes colas para comprar un celular.

El PUSC se encuentra debilitado por disputas cuyo centro principal sigue siendo Rafael Angel Calderón Fournier (RACF). Al igual que el PAC sus preferencias no superan un dígito porcentual. La debilidad parece insuperable entre los anti y pro RACF. Por otra parte, la idea de una alianza entre el ML y el viejo calderonismo sigue siendo un tema recurrente, que estaría marcado por el cuestionamiento ético a ambos líderes y la experiencia reciente de la Alianza por CR. Por otra parte, parece existir un esfuerzo de socialcristianos desvinculados de esas divisiones, que quieren construir un movimiento más acorde con las realidades económicas y sociales actuales, menos apegado a conceptos ideológicos tradicionales y desvinculado de los actos de corrupción recientes de sus líderes.

Otros movimientos. El Frente Amplio seguirá expectante ante la posibilidad de una plataforma ajena, que le de la legitimidad que el proceso electoral le niega y aprovechando hábilmente cualquier coyuntura que tenga rentabilidad mediática. El PASE lo hará en su línea de protección de grupos con discapacidad y con posiciones conservadoras, un tanto confusas, en otros temas.

Gobierno. El argumento de algunos liberacionistas de que hay que darle oportunidad al Gobierno para que concrete su obra en el tiempo político que le queda (menos de 1.5 años), no es genuino. Quienes lo sustentan, JMF y JAM, lo hacen mientras uno lanza sus críticas al país, pero le caen al Gobierno: falta de dirección, incapacidad de toma de decisiones; y el otro mantiene una campaña mediática eficaz y que no le cuesta un cinco, en su cómoda posición de Alcalde. La Sra. Presidente al final de cuentas ha mantenido firmeza. Ni los resultados de las encuestas la hacen cambiar curso y menos su escaso contacto con el Partido que la llevó al poder o quienes impulsaron su candidatura; pero su carácter liberacionista no puede ser desconocido. Pareciera que una prudente distancia favorece a ambos.

¿Y Rolando Araya (RAM)? Quien escribe estas notas confiesa su disgusto por las posiciones que RAM ha tomado en relación con los principales movimientos progresistas, contra la institucionalidad de nuestra democracia y su asociación con movimientos de izquierda de línea autoritaria. Dicho esto y como reacción a una entrevista otorgada (con el politólogo Víctor Ramírez) a Diario Extra, me parece interesante y constructiva su propuesta. RAM cree que el país enfrenta una seria crisis y que todos, políticos y civiles, debemos respaldar un cambio de fondo en nuestra institucionalidad. Tato concuerda con esto y además agrega que el país va por la ruta que llevó a España y a Grecia donde hoy se encuentran. La argumentación es amplia en La Fragua. La ventaja de la propuesta de RAM y Ramírez es que no es electoral. Lo que busca es el acuerdo nacional sobre las soluciones inmediatas y tal vez de largo plazo. Y el compromiso, de quien llegue a ser Presidente, a ejecutarlas. Es acuerdo podría ser ratificado en referendo. El atractivo de la iniciativa reside principalmente en que la reforma institucional tiene un alto costo político que, individualmente, ninguna agrupación o Partido estaría dispuesto a pagarlo. Pero sí lo harían en conjunto.