Basura en fuga, por Rosaura López

Artículo de opinión

PW se tiene como acrónimo de “paper waste” en criollo:  basura.  Es el mismo que se le puede aplicar a Paul Watson.

Paul Watson

En el Libro Rojo del Camarada Mao Tung, todos buscábamos la cita del “tigre de papel”, cuando él dibujaba a un individuo vacío, sin sustento, “pura tuza” al lenguaje tico…. Refiriéndose a una potencia, más o menos lo que resultó ser el valiente defensor de ballenas y delfines, pero cobarde hasta donde más, al atentar desde un barco, contra la vida de pescadores porteños, lo más sencillo y humilde de nuestra escala laboral, que tristemente tienen que prostituir su esfuerzo, para poder llevar el pan a la mesa de sus familias. Pero, el defensor valiente, ahora se esconde, como todos los cobardes, y pone a su vocera “presidenta” de su seudo organización a mentir por él, alegando como mamitas al fin, que “no tiene garantías” a su vida…

Tampoco la tuvieron los pescadores porteños que él cobardemente atacó, ni valoró la vida de los seres humanos, que no importa su oficio u acción, no pueden estar debajo de los designios de los caprichos o sueños mesiánicos o de salvación de un vividor como el señor del cuento.   Él vive de lo que le dan las bailarinas de tubo, que luego se convierten en “artistas” y sabelotodo, voluptuosas rellenas de siliconas, que lo defienden con la moral propia de los que provienen de los escenarios de Hollywood….

Lo más grave no es que huye para Canadá su país natal para convertirse en inextraditable, lo terrible es que un Canciller de la República se sentó con este forajido para negociar su “entrega” al sistema judicial costarricense, con tal de evitar a los ambientaleros protestantes de siempre contra todo lo que se mueva, se le atravesaran a la Presidente en su última visita a Alemania y destiñera su ya inservible agenda.

Que vergüenza ajena me da:   PW debe reírse, agarrándose la panza, sabiendo el engaño que le propinó a nuestro máximo embajador, posiblemente asesorado por su antecesor amigo de todos estos movimientos; que por proteger vida,  no tienen escrúpulos en atentar contra vidas humanas con tal de conseguir las contribuciones de sus mecenas de “actuación” que los respaldan o alguna portada en alguna revista, que no sirve su papel ni para limpiarse los mocos.

Sí, bien decía George Orwell en su libro “Granja de Animales”:  “hay unos más iguales que otros…”

Rosaura López