La educación sexual y la sexualidad humana: II Parte

Por Dr. Julio Jaramillo Antillón

Ahora que se va a dar Educación Sexual en los Colegios, es importante aclarar qué es la sexualidad. Una de las características fundamentales logradas por la evolución es la sexualidad. Esta consiste en el conjunto de caracteres específicos externos e internos que presentan los seres humanos, los cuales están determinados por el sexo. La división en macho y hembra es el resultado final de esto. También se ha interpretado la sexualidad como el conjunto de fenómenos relativos al instinto sexual y su satisfacción.

La atracción sexual y la existencia de órganos genitales femeninos y masculinos, jugó un papel clave en el pasado remoto ya que gracias a ello la mujer y el hombre al tener relaciones sexuales se reprodujeron y eso dio lugar a las familias, tribus y pueblos. Sin la procreación no existiría la raza humana y la sociedad. La sexualidad se constituyó así en una de las fuerzas más poderosas en la vida de los individuos, y ahora el humano es el único animal superior que practica la sexualidad sin fines reproductivos, simplemente por placer y con el fin ideal, de reforzar en el matrimonio o entre las parejas eso que llamamos amor, ya que la relación sexual se convierte en una fuente de satisfacción mutua, aunque
comprendemos que en la actualidad el acto sexual en la mayoría de los casos no tiene como fin crear un vínculo de amor, sino solo obtener placer.

Los ovarios y los testículos aparte de crear con sus hormonas diferentes (estrógenos en la mujer y testosterona en el hombre) el estímulo para la realización del acto sexual y perpetuar la especie, sirven para preparar el físico y la mente de los individuos en cuanto a ser macho y hembra, ya que dan las características físicas y fisiológicas después del primer mes del embarazo y contribuir así incluso en la actitud psíquica que diferencia al hombre de la mujer. Los machos poseedores de testículos y pene suelen quienes intenten la copulación, y las hembras, con genitales externos diferentes (vulva y vagina) y con sus ovarios internos son receptivas a la inseminación en la matriz de la mujer. Esto suele ser así debido al mayor tamaño y peso del macho en la mayoría de los casos, al nivel de agresión más marcada en este y a pautas de aprendizaje diferente, (en el caso de la hiena manchada que es de mayor tamaño y más agresiva que el macho, esta es la que toma la alternativa).

A partir de la fecundación o unión de un espermatozoide y un óvulo cada uno con 23 cromosomas (que tienen en su interior los 22 mil genes que dan los caracteres de la herencia en las personas), se forma el ovulo fecundado (con 46 cromosomas) y se inicia el  desarrollo de un nuevo ser humano. En ese momento y debido al cromosoma sexual que reciba de parte de la madre (XX) o del padre (XY), queda determinada la naturaleza de sus ovarios, si recibe un cromosoma X de la madre y el X del padre, quedando una mujer (XX) o se formaran testículos si recibe el cromosoma X de la madre y el Y del padre, quedando un hombre (XY). El cromosoma Y es el que tiene el gen masculino. La composición genética de un niño queda así establecida en el interior de la matriz al inicio. Después una compleja interacción de los genes de los cromosomas en la matriz van formando los órganos (corazón, cerebro, huesos, piel) de cada persona hasta convertirlo en un embrión, un feto y un niño.

El desarrollo final de un individuo depende pues de dos influencias que interactúan; los factores genéticos y los ambientales (incluso en el interior de la matriz una infección por un virus, una radiación y hasta el licor en exceso), son capaces de alterar un gen y dar un trastorno del desarrollo o una enfermedad en el niño. Es importante señalar que al principio del embrión en el primer mes no hay testículos ni ovarios en él, solo dos órganos indiferenciados llamadas gónadas y es luego si el embrión tiene un cromosoma XX que se darán los ovarios o si tiene un cromosoma XY los testículos y es en ese momento en que empiezan a producir las hormonas femeninas o masculinas.

En el momento del nacimiento, tanto la hembra como el varón tienen desarrollado su sistema neurofisiológico y endocrino para el instinto sexual y la respuesta a estímulos de este tipo, pero como se producen poca cantidad de hormonas, los niños pequeños se parecen en su conducta. Sin embargo, poco a poco conforme crecen tienen interés y conducta sexual e incluso respuestas diferentes. Desde pequeños los niños presentan
erección del pene; niños y niñas sienten placer en tocarse sus genitales, desde el punto de vista psicológico, se puede decir que los niños nacen con capacidad de responder al estímulo táctil de sus órganos sexuales. Posteriormente, es condicionado por otros estímulos para desarrollar la atracción sexual, normalmente con el sexo opuesto o con su mismo sexo o con ambos; aprende a interpretar que algunos estímulos son sexuales y otros no; por ello comienza a tratar de regular sus respuestas sexuales.

La sexualidad depende entonces de las diferentes estructuras que posee el niño o niña, la buena función de estas y de las actividades asociadas con las glándulas sexuales. Aparte de la conducta sexual debida a la herencia y con la cual la evolución y la selección natural mantienen la reproducción y la supervivencia de la raza humana, existe otro tipo de influencias muy importantes que intervienen en la expresión de la sexualidad del individuo, como son las experiencias con su medio ambiente desde el nacimiento y el tipo de educación y ejemplo que recibe en su hogar. Debo recalcar para finalizar, que la atracción sexual y el deseo de relaciones sexuales es algo NORMAL del ser humano.