JMFO y su proyecto país ¿A dónde nos lleva?

Dice don José María Figueres Olsen (JMFO) que es un acto de irrespeto a los costarricenses decirles qué deben hacer. Así explica que las expectativas no se hayan cumplido con la presentación de lo que sus colaboradores llamaron visión país y él mismo llamó el lanzamiento del proyecto país (programa Nuestra Vos de Radio Monumental). Al presentarnos un contexto abierto y pedir el aporte de todos, se crea en la opinión pública la sospecha de que se trata de un juego político más, responsable por una respuesta popular predominantemente negativa.

El esfuerzo que ha hecho JMFO y las personas que lo acompañan es meritorio. Por supuesto es importante saber cuáles son las características del país que queremos construir. Sin embargo conviene también saber si se trata de un aporte nuevo o si estamos recorriendo rutas ya recorridas. El punto de partida es el Estado de la Nación, un diagnóstico muy profesional que se viene elaborando desde hace algún tiempo en colaboración con el PNUD. Sin embargo, sería difícil cuestionar los planteamientos formales (planes de gobierno) que se han venido haciendo, de manera particular por gobiernos progresistas, incluidos los dos más recientes. Nuestra falla no es tanto que nos falte capacidad para soñar, sino nuestra incapacidad para ejecutar los grandes proyectos que están concebidos en nuestros planes y programas de gobierno.

JMFO menciona lugares comunes de la retórica política del país: que estamos entrabados; que tenemos más recursos para infraestructura que ningún otro gobierno reciente, pero seguimos en precariedad; que tenemos que poner a la ‘persona’ como centro del desarrollo y a la economía en función de ella; que perdemos rumbo en forma paulatina y sistemática, aunque no nos dice que es porque no ejecutamos lo que concebimos; que tenemos capacidad para un desarrollo superior; y que necesitamos acuerdos para avanzar.

Seguro que el Estado de la Nación es el diagnóstico más preciso y ajustado a nuestra realidad. Tomado en sentido positivo, nos puede orientar hacia lo que debemos hacer para superar nuestros problemas. Muchas cosas son son de largo aliento y de hecho se han venido realizando. El ‘bien vivir’ que menciona JMFO depende en gran medida de valores, que en el pasado se construyeron por la acción convergente de la familia y nuestros educadores. Luego la madre fue arrancada del hogar y trasladada al mercado de trabajo. Los padres ya no aportan lo sustantivo en la formación del carácter y los valores de sus hijos. Ahora están cautivos de sus maestros y profesores, que son producto de la nueva cultura materialista y no tienen la capacidad para transmitir los valores que conduzcan al ‘bien vivir’. En consecuencia, tenemos un largo camino en formar éticamente a maestros y profesores, que a su vez formen a nuestra juventud. Una tarea esencial, pero de muy largo plazo, en la que algo hemos avanzado en las dos últimas administraciones.

Pero hay cosas más urgentes para que el país se levante cada mañana con el ‘sí se puede’, con una actitud positiva y propositiva, como lo demanda JMFO. Pero el mayor impulso a esta nueva actitud, emana de demostraciones de que ‘sí podemos’. Esas ‘muestras’ surgen de nuestra capacidad para, en el corto plazo, superar algunos obstáculos importantes y concretar algunos logros. Si en el corto plazo algunos proyectos importantes empiezan a caminar, la gente empezará a creer en sus propias capacidades  para alcanzar un nivel de desarrollo superior.

No vale la pena soñar, aunque lo hacemos, si no acompañamos nuestros sueños con realizaciones. Nuestro gran problema, el que nos ‘entraba’ en el corto y largo plazo, es la ingobernabilidad en su dimensión institucional y política. Es posible que ambas tengan alguna relación importante con el tema de valores ya mencionado. Pero el país necesita resolver el hueco en la carretera a Alajuela, la platina, o los arreglos del puente sobre el río Sucio que se llevó el primer aguacero, ejemplos contundentes de ineficiencia extrema. Y no se trata de la reparación física, sino del entorno general y las actitudes que impidan que esos problemas ocurran. Por otra parte, el Gobierno alega que no tiene recursos para sus programas. Sin embargo, con un régimen laboral público, cuyos costos salariales casi triplican el de sus contrapartes del sector privado y otros onerosos privilegios; y con niveles de ineficiencia que le cuestan al país varios miles de millones de dólares por año, el gobierno nunca tendrá los recursos que necesita para su funcionamiento. Pero este problema tiene un alto costo político porque, de otra manera, las administraciones anteriores lo habrían resuelto, incluso la de JMFO. A lo cual se agrega una compleja tramitología, la engorrosa legislación y los mecanismos de control, que parecen diseñados para impedir la toma de decisiones.

JMFO ha hecho un buen esfuerzo, en asociación con otros costarricenses comprometidos con nuestro desarrollo. Ese esfuerzo debe continuar, porque es importante proporcionar un entorno en el cual todos los costarricenses podamos aportar. Por otra parte, el país necesita superar su principal obstáculo: su incapacidad para ejecutar proyectos y tomar decisiones importantes para nuestro desarrollo. En los próximos 10 o 12 años esa será nuestra prioridad. En un período más largo, lo será esa visión de ‘bien vivir’ que JMFO y su grupo ha querido transmitirle al país. Lo segundo depende de lo primero, en lo que, por ahora, debería focalizar el país su atención, energías y recursos.