La importancia de la educación sexual: I Parte

Por el Dr. Julio Jaramillo Antillón

Como ciudadano, médico y científico, deseo señalar los aspectos positivos que tiene la creación de un PROGRAMA DE EDUCACION SEXUAL EN LOS COLEGIOS de parte del Ministerio de Educación. Señalo esto, en un momento en que las iglesias evangélicas y católicas y “algunos” de sus feligreses, están tratando de hacer presión para que la Sala IV se pronuncie en contra de dichos programas. Las estadísticas aquí y en países  desarrollados muestran que los creyentes de religiones apoyan en más de un 70% que se impartan dichos programas.

En primer lugar la experiencia mundial en los países desarrollados, es muy positiva en que se debe dar Educación Sexual en el hogar, escuelas y colegios, en ese sentido Costa Rica ha estado a la zaga de eso. En ellos, y como ejemplo los países nórdicos, los embarazos no deseados y los abortos han disminuido claramente y la promiscuidad que se pregona traerán estas enseñanzas entre la juventud no se ha dado.

Pero lo que es a mi juicio más importante, es el hecho de que esas sociedades, están entre las más desarrolladas del mundo en todos los aspectos socioeconómicos, y sus niños y jóvenes, desempeñan papeles descollantes cuando se trata de mostrar buena educación y salud. Y por cierto, en esos países, consideran fundamental enseñar en los hogares (mucho mejor que en la Iglesia y las escuelas), la abstinencia sexual como primer paso para evitar problemas de embarazos no deseados e infecciones venéreas. Ya que es ahí, donde además, el niño entre el primero y los 8 años, adquiere las bases en cuanto a lo que es bueno o malo, o sea, sobre la moral, el respeto a los mayores, el civismo, la tolerancia, los conceptos religioso, la importancia de ser honesto, de que al trabajar hay que poner el mayor esfuerzo para hacerlo siempre bien no importa el tipo que sea, en fin, se le guía para que tenga una conducta adecuada para desenvolverse en la sociedad. Pero yo pregunto ¿Se está enseñando esto en los hogares? Por ejemplo “la fidelidad” se aprende cuando los padres se comportan adecuadamente en este aspecto y no basta con enseñarla. ¿Cuántos padres son fieles? ¿Cuántos padres no toman licor ni fuman? Ya que si lo hacen, el niño no aceptara que le digan que es malo. Como médico conocí infinidad de hogares en que no se les informaba a los niños sobre lo anterior y ni se les daba ejemplo. Por esa razón, si en miles y miles de hogares costarricenses, no se enseña eso por diferentes razones, el Estado tiene la responsabilidad de asumir esa función. Simplemente con ver las estadísticas del país y del resto del mundo, sobre el aumento de los embarazos no deseados, los abortos, el sida y las enfermedades sexuales, nos damos cuenta, qué a los niños y adolescentes no se les da educación sobre eso en los hogares, o estos, simplemente obedeciendo a la naturaleza del ser humano, donde fuimos dotados de una sexualidad que hace natural el deseo sexual, pues simplemente, en muchos caso la pasión, vence a la educación y a la razón y se tienen relaciones sexuales, con resultados a veces no convenientes.

La educación sexual, es para tratar de convencer al adolescente y joven de que si cede a la pasión, tenga el conocimiento y los medios para evitar los problemas de los embarazos no deseados y las enfermedades.

Que sociedad estamos estimulando a desarrollar en Costa Rica en los próximos 20 o más años; una sociedad donde un porcentaje muy elevado de los jóvenes y adultos de ambos sexos, son producto de embarazos no deseados en adolescentes (80% según la prensa), sobre todo pobres y con mala educación. Como consecuencia de ello, miles de esas jóvenes, año con año destruyen su vida social y la de sus hijos, ya que las adolescentes de 9 a 16 años, dan lugar a niños prematuros con bajo peso al nacer y muchos con enfermedades congénitas, además por pequeños pasan muchos días en el hospital, con gran costo para la seguridad social, que atiende el 95% de los partos en sus hospitales, y ni que decir de que esa madre carece de experiencia para criarlos, cuando todavía está para que la críen a ella.

Por otro lado, muchos de esos niños crecen en un ambiente hogareños pobre, faltos de amor, de buenos alimentos, de educación, de padre (miles y miles de los embarazos no deseados no tienen padre conocido) y por ende la familia nuclear (una madre, un padre, un niño) se está desmoronando y las consecuencias de ellos serán graves. Esos niños crecen sin buenos ejemplos en los hogares, e incluso en muchos de ellos lo usual es la violencia familiar como se ha comprobado, estimulada por el alcoholismo y drogas. En su entorno los ejemplos son desalentadores y malos, ya que campean las pandillas de adolescentes, futuros ladrones y asesinos, y de hecho, ya muchos de esos jóvenes emplean la violencia para proveerse de dinero, por ser esos son los ejemplos que ven y la única alternativa que encuentran para salir de su pobreza.

Debo señalar para evitar malas interpretaciones, que acepto e insisto en que, todo programa de Educación Sexual, debe iniciarse en el hogar y son los padres los primeros promotores en enseñar a sus hijos la ABSTINENCIA cuando se es joven y la FIDELIDAD en el matrimonio. Ideal sería
que las y los jóvenes lleguen a casarse sin haber tenido relaciones sexuales, pero es mundial el promedio, de que, el 75% o más de los jóvenes hombres ya han tenido relaciones sexuales antes de los 18 años y un 50% de las adolescentes mujeres, y ya hemos visto como miles de niñas antes de los 15 años tienen embarazos no deseados.

En Estados Unidos un 50% de los embarazos no son deseados, y un 25% terminan en abortos provocados (están excluidos aquí los espontáneos). En Costa Rica no sabemos cuántos de los miles de abortos que se dan anualmente son provocados, pero si sabemos que si esas jóvenes hubieran
tenido educación sexual y acceso a medidas para evitar un embarazo, esos abortos no se hubieran dado o sea, no se hubiera destruido un embrión, que iba camino a dar un feto y un niño. Las dos terceras partes de las que abortan eran solteras. Por cierto en USA, el 47% de las que abortan son mujeres de religión protestante y 27% católicas. Se aprecia, que si se evitan los embarazos no deseados se evitan en su mayoría los abortos, algo que los médicos y la Iglesia pretende disminuir, para evitar los riesgos a las madres y la muerte de embriones, pero para ello debemos enseñar cómo evitar el embarazo.