La revolución que enriqueció a Ortega

Rosario Murillo y Daniel Ortega

Managua.- Para el diputado suplente por el Partido Liberal Independiente, PLI, Eliseo Núñez Morales, el triunfo de la Revolución Popular Sandinista “valió la pena” para el presidente Daniel Ortega, pues ” no tenía ninguna capacidad de vivir bien por sus propios medios, y logró conseguir mucho dinero, beneficio para su familia”, declaró.

Ortega y su esposa Rosario Murillo, quien al mismo tiempo es la coordinadora del poder ciudadano (instancia represiva al margen de la Constitución y las leyes), celebraron hoy, con un acto populista, el 33 aniversario de la revolución que derrocó al general Anastasio Somoza Debayle, último de una dinastía familiar que gobernó Nicaragua durante casi 50 años, 10 menos de los que llevan gobernando en Cuba los hermanos Fidel y Raúl Castro Ruz.

La victoria rebelde de julio de 1979, al cabo de una guerra con decenas de miles de muertos, puso fin a la dinastía de la familia Somoza, pero abrió el camino a otro conflicto de años cuando la “Contra”, financiada por Estados Unidos, atacó al sandinismo y terminó de hundir al país en la pobreza, recordó la agencia de noticias francesa AFP.

“Mucho dinero para Daniel Ortega y sus allegados. Para él valió la pena un montón. A lo único que van hoy es para agarrar un pedacito de carnaval, algo que debió pertenecer a ellos (al pueblo) y ahora pertenece a una familia. El futuro del Frente Sandinista será el mismo del (Partido Liberal Nacionalista) PLN”, opinó. Núñez Morales alegó que el gobernante Frente Sandinista es una “dictadura”. “Somoza García no tenía presos políticos al inicio. Las dictaduras no comienzan fuertes, igual que el Frente (Sandinista)”, señaló.

Dijo no “coincidir” que el gobierno de Ortega sea una “dictadura” con un “nuevo estilo”, y destacó que la unidad entre la oposición es irrelevante, pues lo importante es “solidificar discursos”. “En eso no coincido, al final desaparecerán, cuando la intolerancia y la arrogancia colmen habrá presos y muertos políticos. Hay que trabajar por restituir la institucionalidad a cualquier costo, incluso, la misma imagen nuestra, parte de lo que estamos pagando. La oposición ya está unida alrededor del PLI, el resto son partidos oportunistas. El problema aquí no es unir personas, es solidificar discurso”, aseguró.

“Ninguna dictadura tiene viabilidad”

Según Violeta Granera, del Movimiento por Nicaragua, en el país se instala una “dictadura de nuevo estilo” que utiliza represión, sin embargo, “no llega a los niveles del pasado”. “Hay coacción de todos los poderes del estado, utilización de institucionalidad con fines autoritarios, como resultado, una dictadura”, dijo.

Calificó de “incongruente” el desalojo de jóvenes huelguistas frente a las instalaciones del Consejo Supremo Electoral, en Metrocentro, pues el país debería celebrar “la conquista de las libertades públicas, lucha donde murieron más de 50 mil nicaragüenses”. “Muestran vocación intolerante y autoritaria”, comentó. Nicaragua tiene una “deuda” con las personas que lucharon en 1979 por “instaurar un régimen de libertades públicas y democráticas” ante la dictadura de Anastasio Somoza Debayle, y “ahora se observa un poder autoritario, utilizando represión y discreción cuando considera necesario”, insistió.

“Ninguna dictadura tiene viabilidad, ni en el pasado ni en el presente, mas aún cuando los países buscan cómo cimentar la democracia. Son experiencias ancladas con un paso autoritario, son resabios de ese pasado”, estimó. Manifestó que la “lucha” para evitar la “dictadura de otro estilo” no solamente corresponde a los partidos opositores, sino, a la “población”, que “debe ejercer su derecho ciudadano para decidir el futuro de Nicaragua de manera cívica y firme”.