No es el movimiento de los y las invisibles. Es el Movimiento de Invisibles. Así, de manera tajante, dos jóvenes dirigentas de dicho colectivo le respondieron a la periodista Amelia Rueda, explicando que las expresiones “las” y “los”, resultaban excluyentes para algunos sectores que no eran ni “las” ni “los”. Lástima. Ya en este país nos estábamos acostumbrando a ese lenguaje llamado inclusivo, pero resultó que no lo era tanto.
Así es que pareciera que “las” y “los” están con los días contados, y lo mismo ocurrirá con la arroba (@), que subrepticiamente iba ganando carta de identidad en el lenguaje escrito, como una suerte de símbolo incluyente, pero según lo afirmado por las jóvenes, no cubre a toda la amplia gama de seres humanos que en el mundo andamos. Ante la inevitable desaparición de la @, se me ocurre que ese vacío lo puede llenar con más propiedad el asterisco, (*), que se emplea universalmente para muchas cosas, y no se ve tan mal.
Franklin Carvajal Bejarano
Cédula 1.359.242





Todas esas idioteces que los políticos han generalizado en sus discursos y declaraciones por puro populismo barato (los y las niñas, maestros, etc) son una aberración gramatical y un desprecio a la expresión correcta del castellano escrito y hablado.