Publicado por Daniel Calvo en www.danielcalvo.com
Dentro de los distintos partidos de oposición existe el inequívoco acuerdo que, sin una alianza electoral, será difícil arrebatarle el poder al PLN y ganar las elecciones de 2014.Sin embargo, el camino para lograrlo se encuentra lleno de obstáculos y avatares por superar, lo que lleva preguntarse: ¿es posible una alianza electoral exitosa en el corto plazo?
El esfuerzo primigenio de la oposición en conformar una alianza parlamentaria, la cual actualmente gobierna el Poder Legislativo, no augura la posibilidad en el futuro mediato de una alianza electoral, ya que adolece de severos defectos de nacimiento, que se suman a los serios problemas de salud presentes en todos nuestros partidos políticos, tales como infecciones intestinas en cada uno de ellos y la permanencia del cordón umbilical de estos partidos hacia ciertos líderes, producto del presidencialismo y nuestra cultura política.
La oposición en la Asamblea Legislativa hasta el momento ha preferido ser cómplice del fracaso del gobierno y no de su éxito, obstruyendo el correcto ejercicio del poder que ellos mismos controlan y sin plantear un modelo de desarrollo claro y distinto al esbozado por el PLN en los últimos años. No obstante, es rescatable el esfuerzo de algunos de soñar con partidos sin dueños que juntos puedan llegar a una contienda como “Alianza” o “Coalición”, pero ¿qué estarían dispuestos a sacrificar los distintos partidos políticos para que esto sea posible?, ¿de qué partido debe provenir la iniciativa a ser adoptada?, y ¿cuál figura debe encabezar dicho movimiento?
Las condiciones solicitadas por el PAC de excluir a Otto Guevara y Rafael Ángel Calderón, tienen un asidero ético comprensible pero carente de toda lógica política, ya que nunca se debe restar personas y mucho menos en un país como el nuestro donde las figuras se imponen sobre los partidos, de modo que esta formula parece condenada al fracaso.
La disputa existente entre el PAC y PUSC por ser reconocidos como la segunda fuerza electoral de nuestro país tensa aún más las relaciones entre estas dos agrupaciones, representando un importante obstáculo a los sueños de un gobierno de coalición en el corto plazo.Las encuestas de los últimos meses ubican al PUSC como la segunda fuerza política en el orden de las preferencias de los costarricenses, pero la voluntad expresada en las urnas en los últimos dos procesos electorales otorga esa calificación a los rojiamarillos.
El PAC (dividido a lo interno entre “Ottonistas” vrs “Pro-alianza”), podría estar pecando de arrogante, proclamándose como el partido que debe liderar la oposición, aunque uno de los sectores prefiere no entrar en una coalición si con ello debe sacrificar sus rigurosos criterios éticos. Esta situación no le preocupa al ML quien ha manifestado apostaría por una coalición sin el PAC, pero hoy electoralmente el ML ni suma ni resta.
El éxito de una futura alianza depende de un acuerdo entre el PAC y PUSC, fuerzas imprescindibles para cualquier esfuerzo capaz de derrotar al PLN con miras a 2014. El PAC no cuenta con la estructura electoral del PUSC (principalmente en las provincias costeras), que aunque adormecida en los últimos dos procesos electorales podría despertar en cualquier momento.
Es difícil, planteado lo anterior, pensar en una alianza electoral en el futuro cercano. No es visible hasta el momento una figura que logré encabezar una coalición de fuerzas y en caso de aparecer, muy probablemente naufragaría en un océano de egoísmos personalistas entre vanidad y gamonalismo.




