Concuerdo con los acertados comentarios de don Vladimir de la Cruz (ver AQUÍ), los cuales merecen difundirse y destacarse. Para empezar el título es más que apropiado: Corona de olivo para la Presidenta, en mérito por su mayor obra durante su administración, la construcción de la Carretera de la Dignidad. Con una extensión de 160 km, habilita e integra al país unas 22 comunidades de las cuales 15 sólo tenían ingreso por el río San Juan. Los beneficios son variados y todos importantes, incluida la electrificación de la zona, más escuelas, agua potable, más producción y comercio, más seguridad, control del contrabando y facilidad de la lucha contra el narcotráfico. Pero lo más importante es proporcionarles a estos compatriotas el acceso a la dignidad, mancillada reiterativamente por los nicaragüenses al servicio del Gobierno de ese país.
“La obra es comparable con el ICE o la CCSS y su impacto en la vida nacional. Cuando se empezó a desarrollar el ICE se iban abriendo trochas, llevando la postería y la electricidad, eso permitió el progreso de las zonas favorecidas, que a su vez consolidó su desarrollo económico regional o microrregional, evitó procesos fuertes de migración a la ciudad, e integró zonas del país, fortaleció al pequeño y mediano productor, y facilitó el desarrollo institucional en esas regiones que iban abriéndose e integrándose a mayor acceso a la cultura, la educación, la salud, multiplicó las oportunidades y posibilidades de ascensos sociales y de mejoría de la calidad de vida nacional”, asegura don Vladimir. Una apreciación que podría parecer excesiva, excepto en la visión de un historiador serio que llega más lejos que la mía.
Y agrego su nota final de reconocimiento, que me parece justa: “El pueblo costarricense lo agradecerá y reconocerá sin mezquindad, y tendremos con esta carretera más soberanía nacional. Flores para el gobierno y corona de olivo para la Presidenta por esta obra, que ojalá quede totalmente finalizada en su administración, como debe ser y como está en los planes”.
COMENTARIO
En el año 1856 un grupo de forajidos, convictos, filibusteros norteamericanos, encabezados por el aventurero William Walker, invaden la hermana república de Nicaragua, con la maquiavélica y expansionista idea de apoderase de Centro América y sumirnos en la esclavitud.
Juan Rafael Mora Porras, Jefe de Estado Costarricense en un acto preventivo y visionario, decide ir con sus humildes, mal armadas, pero llenas de valor y patriotismo, tropas, a topar y a expulsar al invasor.
Fue el soldado alajuelense, “El Tamborcillo”, Juan Santamaría. Quien en un acto lleno de amor a la Patria y de valor, dando un paso al frente, ofrenda su vida, para que hoy seamos un país libre, soberano y una de las más puras democracias del mundo.
Han pasado 154 años. Y el país con que tanta gallardía y determinación, fuimos a liberar los costarricenses. Hoy día volvió a ser tomado por un grupo de filibusteros que encabezados por Daniel Ortega y apadrinados por Hugo Chaves, bajo la bandera de un mal llamado Socialismo Bolivariano, del que Marx, Lenin, Stalin. Bolívar o Martí, volverían a caer muertos de rabia o de vergüenza. Se adueñaron de Nicaragua, Venezuela y van extendiendo sus diabólicos tentáculos por una adormecida América Latina.
Su mirada malhechora esta puesta en este pequeño y casi indefenso País. Esos filibusteros atrincherados en Nicaragua, pero solapadamente infiltrados en Costa Rica, quieren desestabilizarnos, quieren invadirnos y quieren adueñarse de buena parte de nuestra soberanía.
Su dominio absoluto sobre el río San Juan. Irrespetando, desconociendo e ignorando los tratados internacionales, les ha valido para humillar, intimidar, encarcelar y prohibir la libre navegación de nuestros compatriotas por esa importante vía.
Pero aún no satisfechos con esos actos de matonismo y desprecio a nuestro País, se han atrevido a invadir nuestro territorio, a atropellar nuestros humedales y a ignorar y desacatar las medidas cautelares interpuestas por la Corte Internacional de la Haya.
Pero aparece una heroína nacional, aparece una mujer de agallas y determinación. Es doña Laura Chinchilla quien dando un paso al frente. Empuñando ya no el fusil de chispas, sino las armas de la defensa de la soberanía, del derecho que nos asiste y de la denuncia ante los organismos internacionales, quien inicia ya no la expulsión de los filibusteros de Nicaragua, porque ya no nos corresponde. Sino la defensa de nuestro territorio, de nuestra soberanía, de nuestros indefensos y olvidados poblados fronterizos.
Inicia una serie de proyectos visionarios, necesarios y humanitarios para los vecinos de la Zona fronteriza, que también son compatriotas, con los mismos deberes y derechos de todo costarricense.
Una trocha de 160 kilómetros paralela a la frontera con Nicaragua, corriente eléctrica, construcción, mejora y remodelación de centros educativos y puestos de salud, mayor y mejor vigilancia, agua potable, mejores caminos de acceso al resto del País. Causaron gran alegría a los buenos costarricenses, pero también la cólera y rabia del dictador de norte.
Sin banderías ni cálculos políticos, cobijados bajo la noble bandera blanco, azul y rojo, hagamos un frente común alrededor de doña Laura y digámosle que no está sola, que aquí todavía quedamos buenos costarricenses que la apoyamos y que seguimos creyendo en la justicia en el derecho, en los organismos internacionales.
parasaludar a la senora presidenta de este hermoso pais que no hay dos en el mundo y como costarricense herediano darle las efucivas gracias por lo que esta haciendo con estaa carretera el nonbre que le dio ya que es especial gracias dona laura que dios la bendiga hoy y siempre………..