Alianza por Costa Rica: ¿un proyecto fallido?

Editorial6 300x146 Alianza por Costa Rica: ¿un proyecto fallido?Alianza por Costa Rica, un nombre atractivo, que oculta una falacia en su intencionalidad, presuntamente honorable y patriótica. Ha sido, claramente, una alianza para compartir unos puestos en el directorio, con la perspectiva de que pueda dar paso a un acuerdo electoral en el 2014. Esto en vista de que ninguna de las agrupaciones aliadas ha logrado convencer al electorado de que tiene mejores soluciones para los problemas del país, que las de su opositor. En política muchas cosas se valen, aunque parece difícil que lo que no hayan podido hacer en forma individual lo hagan en forma colectiva de cara a las elecciones del 2014. Simplemente un anti – liberacionimo exacerbado no basta para ello. Y no se puede conformar un compromiso político con el aporte de la derecha libertaria, de la izquierda no democrática del FA y de la confusión de pensamientos que hoy representa el PAC.

El diputado Céspedes, el mismo que logró detener un proyecto para llevar más dinero para seguridad (primera prioridad nacional) por una simple rabieta, reconoce que ningún partido político le puede ganar al PLN. Y este diputado belicoso manifiesta que posiblemente sí podrían ganar en forma unificada, como lo está ahora la mal llamada Alianza por Costa Rica.

La premisa de este diputado es que la alianza es per se suficiente para confundir al electorado. Pero la experiencia apunta en sentido contrario. Es evidente que la ingobernabilidad legislativa es mayor ahora que la Alianza por Costa Rica ha tomado el control. La columna En Vela de Julio Rodríguez (ver AQUÍ) expone en forma categórica muchas de las notables deficiencias de un congreso abrumado por los desacuerdos e inconsistencias entre aliados, separados por diferencias abismales de visión de política. Estos aliados siguen patinando en los mismos problemas que hacen de la Asamblea Legislativa una de las instituciones peor evaluadas por la población, según encuesta de UNIMER publicada en marzo pasado: una representante del PAC destacó recientemente que un proyecto legislativo había salido demasiado rápido, en más de 1 año; el Presidente de la Asamblea, del mismo partido, dijo en alguna entrevista que la función de la Asamblea Legislativa es parlar, por eso se llama parlamento; y después de haber desechado el proyecto eléctrico, en el que invirtieron infructuosamente muchos meses de discusión, ahora resulta que el proyecto sustitutivo de contingencia eléctrica también será rechazado. Es desafortunado que el congreso no lleva un sistema de costos de los proyectos que se procesan, tal vez porque podrían descubrir que es mucho más que galletas.

En suma, la Alianza por Costa Rica, enfrenta dos retos. Uno es convencer a la población de que puede hacer las cosas distinto, con mayor agilidad y con la urgencia que las necesidades del pueblo requieren. Hasta el momento han fracasado miserablemente y, peor, las cosas parecen empeorar.

En segundo término, esa misma experiencia fracasada demuestra la imposibilidad de contruir una visión conjunta y armónica de propósito, para llevar al país por un sendero distinto, que nos permita avanzar hacia nuestro estancado desarrollo solidario. Ello no puede resultar rejuntando puntos de vista tan diversos como los de la extrema izquierda no democrática (chavista, ha dicho don Ottón); la extrema derecha, ahora con un cuestionamiento ético más serio sobre financiamiento electoral, lo que reta la pureza ética de sus socios; y el PAC actuando como timonel. En la expresión popular, un verdadero arroz con mango, que seguro muy pocos podrán digerir.