Chaves: la falacia de su socialismo siglo XXI

Eduardo carrillo1 300x279 Chaves: la falacia de su  socialismo siglo XXIEl Chavismo al banquillo es el título de un libro que contiene una fuerte crítica a Chaves y lo que él representa para Venezuela. Lo escribe Petkoff, quien, a diferencia de Chaves, tiene credenciales de izquierda impecables: miembro del partido comunista, fundador del MAS, ex-guerrillero y prisionero político. Por tanto no se le puede acusar de neoliberal o imperialista, calificativos usados por Chaves para negar legitimidad a las críticas a su gobierno.

El libro de Petkoff es comentado en un artículo, publicado hoy por un importante matutino, del cual vale la pena extraer algunas citas contundentes:

  • ni Chávez es de izquierda ni lleva adelante un proceso revolucionario. Ni siquiera avanza un programa reformista del Estado, como el de la Costa Rica de los 40 o la Venezuela de Betancourt.
  • No hay cambios estructurales que evidencien que la sociedad está transformándose. La rentista petroeconomía, sin la frugalidad del “hombre nuevo”, ha generado un “gasto altamente improductivo, traducido en una ampliación de la demanda y el consumo, atendida por importaciones masivas y no por crecimiento de la oferta interna”
  • ¡Un Gobierno que cacarea la seguridad alimentaria, importa el 70% de los alimentos!
  • Los sectores más pobres soportan la inflación récord del continente. ¿Las “misiones”? puro asistencialismo, “apenas si diferenciadas de los programas sociales de gobiernos anteriores por la magnitud de los recursos gastados y por la corrupción, el despilfarro y la discriminación política que caracterizan a casi todas”.
  • Nació la chavoburguesía, sector de grandes empresarios y nuevos ricos, cuyo florecimiento, merced a negocios con el Gobierno, “permitiría percibir con claridad la farsa revolucionaria que vive el país”. Petkoff da los nombres.
  • Sus relaciones internacionales son vergonzosas para el progresismo: Bielorrusia, Irán, Libia, Zimbabue y Sudán
  • La alianza con Putin, adalid del capitalismo salvaje, solo se entiende a partir de su paranoia de confrontación planetaria con Estados Unidos
  • La “batalla discursiva contra el neoliberalismo ha servido de coartada para encubrir’ la carencia de un proyecto alternativo al petroeconómico”.
  • El saldo en casi 13 años: un pésimo programa de construcción de viviendas, el mismo número de escuelas públicas que en el 98, ninguna inversión eléctrica, ninguna reforma del sistema de seguridad social, ni reforma agraria: la expropiación de 2 millones de hectáreas (de las cuales “apenas 50.000 se mantienen medianamente productivas”), no se acerca a la reforma agraria venezolana de los 60 y 70.

Mis posiciones anti-chavistas han sido claras, pero más simples: hay evidencia histórica objetiva de que el autoritarismo, asociado con la planificación central, ha producido pobreza, grandes traumas sociales e irrespeto a los derechos humanos. Es también claro que estos países usan algunas instituciones de la democracia para montar regímenes que no tienen nada de democráticos. También es evidente el hegemonismo de Chaves, en Centro América en cercana asociación con personajes como Ortega y Zelaya. A Cuba le tomó 50 años reconocer el fracaso del modelo. Esperemos que Venezuela no pase por la misma experiencia.