Cuando la admiración y respeto, lleva a compartir un avatar: El Chamuko Por Gustavo Araya, Msc. Politólogo Consultor y docente (UCR)

Procesos de significación en las redes sociales

Los movimientos en las redes sociales no necesariamente tienen implicaciones fuera de ellas, pero sí, definitivamente, no por esto dejan de tener consecuencias reales. Aunque algunos se refieran a una realidad “real” y otra “virtual”, cada vez es más claro que ambas son una sola, y todo aquello que sucede en la World Wide Web no se da en un “mundo mágico”, distinto de aquel en el que realizamos nuestras actividades fundamentales, biológicas y sensoriales.

De acuerdo con los estudios de comunicación y la teoría de la acción, existe fundamento psicológico que sostiene que, en general, para que se dé un movimiento o movilización, ya sea un cambio en la conducta o en los modelos actitudinales, o bien para que exista dinámica social, son necesarios tres momentos (los cuales en comunicación política, por ejemplo, son objetivos). El primero de ellos es el cognitivo o del conocimiento, el segundo el afectivo o de la sensibilidad y finalmente el volitivo (voluntad) o conativo (de la conducta). Esto significa que para que se den movimientos (individuales o sociales, actitudinales o mentales) los seres humanos requerimos primero de conocer acerca de un fenómeno, luego interiorizarlo  para,  y posteriormente, llevarlo a la acción. Veamos un ejemplo: el proceso de reciclaje. Para que una persona o varias, inicien prácticas ambientalmente amigables es fundamental que conozcan que estas existen, sea que se enteran por experiencia propia o por que se los han transmitido. Posteriormente interiorizarán, se sensibilizarán acerca de lo que implica este proceso de reciclaje, y finalmente lo llevarán a la práctica (o no, si no tienen suficientes elementos de juicio, racionales o emotivos). 

Es necesario conocer de esta “mecánica” pues no podríamos entender la lógica de los movimientos sociales o individuales, sino sobre la base que les fundamenta. Pero principalmente, no nos permitiría abordar hoy un fenómeno que quisiera compartirles y que ejemplifica de manera magistral los tres pasos u objetivos señalados. Este movimiento ha llamado la atención, no sólo por la magnitud numérica, sino por las consideraciones cualitativas que deja ver. Para quienes no son seguidores de y pertenecen a las redes sociales, trataré de ser lo más claro posible.  

A mediados del presente mes de mayo dio inicio un movimiento en Twitter[1] que pretendía únicamente motivar a los usuarios de esta red social a cambiar el avatar[2]. La iniciativa partió de uno de los miembros de la red social (o comunidad) cuyo nombre de usuario es @elchamuko. Este personaje es un importante activista no sólo en la red social Twitter[3], sino también en otras como Facebook[4] y que cuenta con su propio blog[5]. Sus acciones en la red le han valido una gran cantidad de seguidores, una amplísima credibilidad y legitimidad que le han valido incluso haber sido citado (o no) por los principales medios de comunicación en el país, del que sólo algunos ejemplos son censuras[6], no citarle como fuente de denuncias[7], contrapeso para el ejercicio mismo del periodismo[8], participación desde el imaginario colectivo[9] y un sinnúmero de denuncias con apego a evidencias o pruebas que se dan al dominio público en los distintos espacios en que este personaje se desenvuelve[10] .  

El prestigio de este singular personaje, defensor de valores tales como la transparencia en la función pública, el comportamiento ético en los puestos de poder (sea sindicatos, instituciones públicas o privadas) y hasta generador de iniciativas para motivar el apoyo o desagravio ante situaciones que considera van contra los principios democráticos, le han generado miles de seguidores, lectores y todo ello en un mundo 2.0, donde la interactividad con sus públicos es la premisa fundamental. Su objetivo: la defensa de los valores democráticos y ciudadanos; sus  armas: la denuncia, mediante pruebas y evidencia; sus herramientas: la “chota”[11], el sentido común y el fino análisis de las situaciones que presenta… su única defensa: su anonimato.

Es aquí donde centraré el análisis a continuación. Valido únicamente de los recursos que provee el Internet y las nuevas tecnologías, este personaje ha entendido que cual superhéroe de cómic, su secreto más guardado es su identidad. De lo contrario encontrarían fácil el camino sus detractores para acallarle, mediante apelaciones ad hóminem, o enturbiando de cualquier manera sus acciones, trocando en relevante al mensajero y no al mensaje. Entendido en la materia de la comunicación y con un acertado olfato de la coyuntura, el pasado 15 de mayo hubo un estruendo en la “tuitósfera” desde el averno de ella[12].

El fenómeno:

Por alguna razón que no viene al caso analizar, más sí sus manifestaciones, El Chamuko lanzó una propuesta (¿pedido de auxilio?) a la comunidad que le sigue segundo a segundo. Recurrir a un cambio en el avatar, para que todos utilizáramos el suyo. Para ello recurrió a un recurso propio de la red social Twitter denominado hashtag[13]: #yosoyelchamuko.

Ya durante mucho tiempo El Chamuko ha dado elementos suficientes para conocerle, no a él como persona o como grupo obviamente, pero sí por medio de sus acciones en la red de redes. Quienes le siguen cuentan con evidencias y razones suficientes, para no sólo dar credibilidad a sus informaciones, sino también para que emotivamente exista un vínculo, una identificación con sus objetivos y formas de actuar. Pero además, este impresionante séquito de seguidores y creyentes, no por comulgar con credo religioso alguno, dejan de considerar que este “demonio” de malo no tiene nada, y están dispuestos a dar la cara por él, a socorrerle si es necesario y demostrárselo con hecho. Cumple así El Chamuko con ser un fenómeno de la comunicación en el que los objetivos cognitivos, afectivos y conativos, se demuestran.

Aunque si se busca en Google[14] el fenómeno #yosoyelchamuko no parece “masivo”, no hay quién dentro de la comunidad de la red social Twitter en Costa Rica – y probablemente más allá de sus fronteras políticas – no haya estado expuesto o conozca de este movimiento. Al menos uno de nuestros “followers” o a quien hemos dado “follow” aparece con la mefistofélica imagen.

Pero lo relevante acá no es el número, sino la magnitud del evento. Más allá de credo religioso, político, profesional, étnico y etario, se encuentran cientos de personas ya utilizando el avatar demoniaco, en el que se incluyen figuras públicas, jerarcas de instituciones públicas, representantes de empresas privadas. No es cuántos, sino además quiénes y de qué forman han tomado la decisión de apoyar este movimiento. He ahí lo relevante.

El hecho importante acá en las redes sociales es que ante el llamado, cuando existe conocimiento e identificación, generan una fortaleza que pocos alcanzan: la legitimidad. Y cuando los tres elementos se combinan, se presenta algo que hasta el momento sólo uno ha logrado: que muchos cambien su imagen, aquello que puede ser lo único que les identifique, que les defina. Este fenómeno, hasta ahora, sólo ha sido visto en esta oportunidad, cuando durante siete días, una comunidad completa se ha volcado hacia la protección de uno de sus miembros más preciados.

No dudo, de manera alguna, que esto pueda darse nuevamente en el futuro, pero de momento, El Chamuko se apunta una victoria más y ser otra vez pionero en las redes sociales, al lograr recoger lo que ha sembrado.

Cuántos no darían lo que fuera, por ser al menos por un día El Chamuko.


[1] www.twitter.com Red social que tiene como principio el “microbloging” o redacción de mensajes cortos, para intercambiar opiniones, percepciones, estados de ánimo o pensamientos, con otras personas, en un máximo de 140 caracteres. Lo relevante de esta red social es que cada usuario decide a quiénes leer (follow) y no quiénes le siguen a uno. Por lo tanto el supuesto básico es que un usuario de twitter tendrá más seguidores (followers) en tanto más relevantes sean sus mensajes (twitts). En Costa Rica se calcula que twitter tiene cerca de 16 mil usuarios (http://www.fusildechispas.com/2011/04/16mil-ticos-twitter-comunidad/)

[2] Básicamente el avatar es una imagen que el usuario o usuaria en una red social como twitter escoge y utiliza como su representación gráfica. Ésta bien puede ser una fotografía del usuario o usuaria, pero no necesariamente, sino aquella imagen o iconografía que se considere mejor refleja a la persona, según su propio criterio. Esta imagen se puede cambiar a voluntad, con la frecuencia que se desee; lo único invariable es el tamaño.

[13] Palabra o varias palabras que se unen (sin dejar espacio entre ellas) a las que se les antepone el símbolo de numeral (#) para describir y dar seguimiento a un mismo tema.

 [14] Al momento de escribir este artículo la búsqueda produce 362 resultados http://www.google.co.cr/search?q=yosoyelchamuko&hl=es&tbo=1&prmdo=1&source=lnms&ei=b9_XTY3YCsPcgQenteFX&sa=X&oi=mode_link&ct=mode&cd=1&ved=0CA4Q_AUoAA