
Imagínese esta escena. Va para su trabajo, se baja del autobús y llega a la esquina para cruzar la calle. El semáforo cambia a rojo y usted queda frente a un automóvil europeo todo terreno, último modelo, de esos que valen más de $100.000, ¿cuál es el primer pensamiento que cruza su mente?
Algunas personas piensan cosas como “debe ser narco”,”¡oh infeliz rico!”, “¡quién sabe cuánto pagará de seguro!”, “¿para qué necesita uno un automóvil así?”, “yo nunca andaría un carro así, en cualquier momento lo hacen bajado a uno para robárselo”, “no tendría paz con un carro así”, “debe ser un choricero”, entre otras.
Muchas personas piensan de esa manera y pareciera para ellos ser inofensivo, porque ya están totalmente acostumbrados a ello desde su infancia. Probablemente sus familiares pensaban de la misma forma y era común escuchar en las charlas familiares, ese tipo de conversaciones.
De acuerdo con T. Harv Eker (@T_Harv_Eker) y su exitoso libro “Los secretos de la mente millonaria”, lo que uno piensa sobre el dinero es lo que marca la cantidad que al final del día tenga uno en su cuenta bancaria. Y estos pensamientos se dan por las estructuras mentales que tenemos, la información que hemos acumulado que a su vez hace que reaccionemos de una forma única y particular cuando se nos menciona dinero.
Algunas situaciones que hemos vivido nos marcan de por vida. De pronto hemos conocido la historia de una persona que logró hacerse de un capital y lo perdió todo; alguien que renunció a su trabajo para dedicarse al negocio propio y fracasó; por allá los recuerdos de la infancia en que el papá llegaba con el cheque de la quincena para que dos días después no hubiera dinero; la persona que sufrió algún encuentro con la delicuencia, o la frustración de abrir el regalo de navidad y ver que no era el que queríamos tener si no el que se pudo comprar. Frases como “el dinero no crece en los árboles”, “cuesta más que un camello pase por el ojo de una aguja que un rico llegue al cielo”, “el dinero corrompe”, etc, definitivamente influyen en nuestra forma de pensar.
Trabajar en nuestros esquemas mentales requiere de esfuerzo, pero es un esfuerzo que trae una gran recompensa, ya que al lograrlo, vamos a liberar una cadena que tal vez nos está deteniendo a lograr mejores cosas en nuestra vida. Se puede empezar con algo tan sencillo con hacer una lista de esas emociones que sentimos cuando se menciona dinero, ¿qué piensas?, ¿miedo?,¿alegría?, ¿relajación?, ¿estrés?
De ahí adelante es necesario identificar la razón por la cual tenemos esos pensamientos, y luego empezar a trabajar en ellos. Algunas personas podrán hacer este paso por su propia cuenta, sin embargo otras van a necesitar una ayuda adicional como un consultor o un psicólogo.
Las personas que han pasado por este proceso, han tenido avances importantes en su vida, en donde el dinero ha dejado de ser una barrera o limitante, para ser un aliado en la tarea de conseguir la felicidad propia y de las personas allegadas.
Así que si usted es de los que cree que tal vez no le está yendo tan bien como desearía, que su dinero entra y sale a la misma velocidad, o que no logra alcanzar un mayor potencial, tal vez sea hora de empezar a revisar sus ideas alrededor del dinero.
@ponchocr




