Honestidad e integridad

Se dice que una vez una pareja pasó en la mañana por uno de estos restaurantes con autoservicio a comprar su desayuno, cuando por error la dependiente le dio la bolsa de papel en donde guardaban el dinero del turno de la noche en lugar en lugar de su comida. El hombre arrancó y a los pocos metros cuando abrió la bolsa de papel para tomar algo para comer en el camino y vio los billetes se detuvo, volvió al restaurante, pidió hablar con el gerente y le devolvió la bolsa.

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Las pruebas a la integridad pueden llegar en cualquier momento

Inmediatamente se armó el revuelo, “¡qué ejemplo de honestidad!, ¡ya no hay gente así!, ¡esto tiene que saberlo todo el mundo!” y entonces el gerente dijo “vamos a llamar a la televisión para que vengan a cubrir este evento” pero de pronto el señor honesto, que había devuelto el dinero dijo… “qué pena, muchas gracias por todas sus muestras pero no puedo permitir que venga la televisión, porque la mujer que me acompaña en el automóvil no es mi esposa”.

La honestidad es un valor muy importante que debería ser parte de nuestras vidas y sobre el cual hemos recibido mucha información desde pequeños, en ser honestos, respetar las pertenencias ajenas, apegarse a la verdad, ser justo.

Pero sin duda, practicar la integridad haría que nuestra vida fuera más fácil y sencilla. Ser íntegro es actuar de acuerdo a nuestros valores en todo momento, sin importar el lugar, la hora o la compañía que tengamos. No se trata de si nos están viendo, si alguien se puede enterar o si voy a obtener una recompensa por mis acciones. Se trata de tener la disciplina, el coraje y la fuerza de voluntad para ser siempre el mismo. Ser íntegro es ser completo, que todas las piezas estén en su lugar.

Algunas veces se puede ceder por la presión social, otras por la envidia, la situación económica o simplemente por debilidad de carácter. Ejemplos hay muchos, personas con una vida pública intachable que de pronto se ven envueltas en algún lío, corrupción, infidelidades, traición a amistades y familiares. Y no solo quedamos en esos campos, también aplica en los pequeños detalles de nuestra vida, en la oficina, en el respeto a nuestro cuerpo, nuestra alimentación, etc. También existen “dichos populares” que alimentan este tipo de comportamientos, como “ojos que no ven, corazón que no siente”, “ladrón que roba a ladrón tiene 100 años de perdón” o el “al tonto ni Dios ni el diablo lo quiere” entre otros.

El llevar una vida íntegra, da libertad y paz, la sensación de poder ir tranquilo por el mundo sabiendo que uno es transparente.  No significa ser perfecto porque nadie lo es, si no el de guiarse por nuestros valores, ideas, pensamientos y aceptar nuestros errores, sin necesidad de tener que esconder nada ante nuestros seres queridos y amigos.

Cierro con un par de dichos,  “no hay nada oculto entre cielo y tierra” y este que me compartió mi padre… “por más que corra la mentira, la verdad siempre la alcanza”.

 

@ponchocr